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 NUEVAS REACCIONES [16 de diciembre de 2008]

 

Continuamos con la publicación de más cartas de rechazo a todo cuanto viene a significar la misiva firmada por los once Decanos electos, circulada en su día por Javier Guerrero Arias, Decano electo de Canarias, publicada ya en esta página bajo el epígrafe "Desilusión" y que ya suscitó las respuestas de las que nos hicimos ecobajo el epígrafe "Primeras reacciones". 

Carta de Alfonso Madridejos:

Estimado Javier:
Recibo con estupor y consternación tu mensaje.
Creo que en Derecho, en Política y, sobre todo, en Democracia las formas y procedimientos están para ser cumplidos, aunque solo sea como muestra de respeto a quienes piensan de otra manera. El Consejo fáctico en el que os habéis constituido no hace sino revivir el "espíritu del Santo Mauro" y augura un puro continuismo en la política de oscurantismo, reuniones paralelas y adhesiones inquebrantables a decisiones ya tomadas, que tan malos resultados ha dado.
Lo que el interés del Notariado, para mí perfectamente compatible con el de los notarios, exige en estos momentos es unidad y cohesión para hacer frente a los retos y problemas comunes. Aplicar la política del rodillo, copar todos los cargos, prescindir de Colegios enteros y de valiosas personalidades, hacer oídos sordos a quien disiente y entender que "el que no está conmigo está contra mí", no creo que sea lo que el Notariado os demanda.
Como sabrás siempre he sido escéptico frente al famoso "proyecto" que lleva a separar los buenos de los malos, los adeptos de los enemigos, los conversos de los disidentes. Ahora tengo claro lo que ese proyecto significa: que, a toda costa, manden los que tienen que mandar.
En cualquier caso no puedo dejar agradecerte tu diligencia y transparencia a la hora de informarnos. Espero que sea un anticipo de la nueva política informativa del Consejo que te propones vicepresidir.
Un abrazo y mucha suerte.
Alfonso Madridejos
Notario de Madrid

Carta de Rodrigo Tena:

Querido Javier:
Con verdadero afecto, y espero que no me lo tomes a mal, he de decirte que lamento vuestra decisión profundamente. Creo que la estrategia de exclusión que habéis adoptado y que esta carta explicita es un gravísimo error. Después de lo que hemos pasado estos años, el que se prescinda absolutamente de cualquier intento de buscar la unidad y la conciliación, aplicando sin más la estrategia del rodillo, no puede conducir a nada bueno. Aunque, bien pensado, sí tiene algo positivo: confirmar con absoluta publicidad que esta forma vuestra de actuar, asumida ya sin tapujos, ha sido una constante durante los últimos años, por mucho que se haya querido enmascarar echando las culpas a los disidentes.
Por otra parte, y dado que el fin de fortalecer el documento público lo deseamos todos, el que se alegue como causa fundamental el consenso existente sobre lo acertado del "proyecto", no puede interpretarse más que como intención de continuar la política del Consejo llevada a cabo estos años. Parece lógico, desde el momento en que Antonio Ojeda, López Pardiñas y tú habéis sido sus principales protagonistas. Con igual afecto te digo que esto también lo lamento profundamente. En mi opinión los resultados han sido muy deficientes.
Un abrazo.
Rodrigo Tena Arregui
Notario de Madrid

Carta de Luis Enrique García Labajo:

Querido Javier:
En contestación a tu correo, quiero manifestarte a título personal mi repulsa más enérgica con respecto a la forma en que estáis gestando la composición del nuevo Consejo en unos momentos trascendentales para el Notariado.
Ningún tipo de unidad puede reclamar quien excluye.
Con independencia de lo antidemocrático del sistema reglamentario de elección de Presidente, para lo que se hace urgentísima una reforma en este punto del Reglamento diseñado por el anterior Consejo, no puede entenderse legítimo ni representativo un Consejo en el que los órganos de Presidencia, Vicepresidencia y Comisión permanente son distribuidos entre "afines", quedando excluidos los Decanos de Madrid, Cataluña, Aragón, La Rioja y las dos Castillas, que representan más de la mitad del cuerpo notarial, y sobre todo los dos primeros Colegios, cuya influencia en la vida política, social y económica está fuera de toda duda. (Sólo basta recordar a quién se debe la retirada del proyecto de rebaja del Arancel, por mucho que el Consejo a través del decano del País Vasco quiera colgarse medallas que en ningún caso le corresponden).
Por otro lado el notario de base necesita y exige saber cual será la dirección que va a tomar el Consejo en el presente más inmediato, pues el futuro de nuestra profesión está en juego en materias tan importantes como la hoja de ruta, el arancel y la reforma del Reglamento tras los batacazos de las recientes sentencias y en la más que dudosa ingeniería informática de Ancert.
No puede dejar de conmoverme la autoaprobación de las gestiones del anterior Consejo, cuya línea continuista proponéis, que tanto desánimo ha causado a todos los compañeros, en índices, arancel y funcionarización de nuestra profesión. Sólo los incautos justifican y creen en sus propias estrategias.
Luis Enrique García Labajo
Notario de Madrid

Carta de Santiago Cháfer:

Estimado Javier:
Gracias por el correo que me has enviado, a pesar de no ser ya uno de tus colegiados. Me creo en el deber moral de contestarte por la misma vía y con la misma difusión. No espero que mis palabras te sorprendan, pues fui uno de los pocos, por no decir el único, que en el Colegio de Canarias explicitó una postura abiertamente crítica con la labor del Consejo. He de reconocer, sin embargo, que tanto tú como el resto de los componentes de la Junta Directiva tuvisteis conmigo un comportamiento señorial y me tratasteis siempre con la máxima cordialidad, a pesar de la vehemencia con la que en ocasiones me expresé. Os estoy por ello agradecido.
No sé si agradecerte también que me comuniques —tan clara, anticipada y preventivamente— que los criterios de los Decanos elegidos por los Notarios de los territorios desafectos no van a ser tenidos en cuenta para configurar los órganos de poder del Consejo, aunque ello suponga dejar fuera de juego a más de veinte provincias, algunas tan relevantes como Madrid y Barcelona. Sospecho, además, que pasará mucho tiempo, pero mucho, antes de que se celebren congresos, oposiciones u otros eventos en esas ciudades… o en Toledo, Burgos o Zaragoza. A las pruebas me remito.
Desde fuera, parece como si el núcleo duro del Consejo quisiera conservar todo atado y bien atado, y, en cierta manera, aferrarse a los cargos, evitando quizá la entrada de una fresca brisa que pueda hacer volar papeles. El hecho de que todos los cargos anteriores, salvo los que ya no forman parte del Consejo, repitan, sea en uno u otro puesto, no refuta precisamente esta tesis. Tampoco la circunstancia de que varios de esos cargos iniciéis, de facto o de iure, vuestro tercer mandato como Decanos, al amparo de una inopinada novedad reglamentaria que el anterior equipo de gobierno —es decir, vosotros mismos— se cuidó de introducir, al tiempo que desatendía en la misma reforma la propuesta de instaurar un sistema de elección directa formulada por diversas asociaciones. Estimo que es lícito preguntarse si hubierais tenido tan sencillo acceder a los órganos directivos del Consejo en un sistema de sufragio directo y universal con circunscripción única.
No resulta creíble, por otra parte, entender las conclusiones del Congreso de Canarias, tan vagas y genéricas que las suscribiría hasta el último copista, como un aval de la gestión del anterior Consejo.
Desde el punto de vista personal, no puedo sino alegrarme por tu ascenso. Como Notario, sin embargo, lo lamento, pues supone, dados tus criterios y el de tus compañeros de viaje, la prolongación de una política y de unos modos cuyas divisas han sido la improvisación, el secretismo, el sectarismo y el conformismo frente a la Administración, al que no creo ajena una flagrante situación de conflicto de intereses que va a volver a producirse. Y si tales han sido los medios, los resultados tampoco han sido precisamente brillantes, como otros compañeros se han ocupado de resaltar en su respuesta a tu carta. Simplemente quiero reflejar un dato que otros no han apuntado: el escaso número de circulares del Consejo y la falta de enjundia de las mismas, a pesar de las importantes novedades legislativas de los últimos tiempos. Sinceramente, me he sentido desamparado por mi Consejo frente al aluvión de dudas que me surgían. ¿Nada tenía que decir el Consejo, por ejemplo, respecto de la firma presencial en las pólizas?
No quiero concluir sin apuntar, dada la difusión de este correo, que mis opiniones sobre tu actuación en el Consejo no se corresponden con mis criterios sobre tu gestión al frente del Colegio de Canarias, No me duelen prendas en calificar esta última como notable.
Un abrazo.
Santiago Cháfer Rudilla
Notario de Madrid-Mirasierra

Carta de Francisco Triana:

A Javier Guerrero:
Dado que, aunque no nos conozcamos, has tenido a bien remitirme un correo electrónico acerca de la próxima constitución del Consejo General del Notariado, te contesto por la misma vía para, igual que tú a mí, hacerte conocer mi opinión al respecto.
Como preámbulo, indicarte que no acierto a comprender la finalidad de tu escrito, dado que ninguno de los destinatarios del mismo, los notarios de a pie, tenemos ni voz ni voto en la elección de los cargos dentro del Consejo. Ahora bien, dicho lo cual, si, como parece, los cargos ya están elegidos antes de la constitución del Consejo (original y curiosa forma de elección democrática), mi sentimiento es de una gran frustración, dado el continuismo que implica. Desde mi ingreso en el Notariado, hace mas de veintiún años, no he observado más que un progresivo deterioro del mismo en aspectos tales como: a) jurídico, con la sumisión, cuando no servilismo, a los agentes económicos (bancos y demás entidades crediticias —firmando en sus oficinas—, constructores, inmobiliarias...) con una apreciable disminución de nuestra intervención, plegándonos a las minutas elaboradas por los mismos, además de por asesores de todo tipo, despachos de abogados...; b) económico, con el mantenimiento, no ya sin ninguna actualización, si no con reiteradas y sucesivas rebajas de los aranceles notariales, que en ocasiones implican que determinados documentos no es que no generen ingresos si no que nos ocasionan gastos, todo ello unido a un constante aumento de los costos, alguno de ellos sin la necesaria y adecuada correspondencia (ANCERT... ) y c) público, revelado por la desconfianza rayando en cierto desprecio a nuestra función por parte de los poderes públicos (rebajas arancelarias, aumento de los controles con medidas que, a mí, en ocasiones me hace sentirme como un presunto delincuente... ).
Esa es la evolución que yo he percibido en la función notarial, consentida, a mi parecer, por la cúpula notarial. Es por eso, Javier, que te digo que si, como se deduce de tu escrito y dadas las personas que mencionas en el mismo como elegidas para desempeñar los cargos dentro del Consejo, su actuación va a ser una continuidad de la anterior (literalmente dices "continuando la labor desarrollada por el último Consejo") no nos podremos quejar: tenemos, tendremos, lo que nos merecemos.
Un saludo
Francisco Triana Álvarez
Notario de Erandio

Carta de Luis Marín Sicilia:

La carta abierta que nos ha dirigido un grupo de Decanos a todos los Colegiados no puede sino movernos a una seria reflexión sobre la falta de representatividad de nuestra Corporación.
Con independencia de la legitimidad de las justas aspiraciones de quienes se autoproponen como rectores del máximo órgano del Notariado, hecho en falta un mínimo de sentido democrático de quienes así actúan, toda vez que, por respeto a la propia dignidad individual de los Notarios, debían de habérsenos trasladado previamente los propósitos ahora expuestos, las razones de la inclusión y exclusión de algunos compañeros Decanos (todos ellos muy respetables) y el programa de actuación del propio Consejo en un momento tan delicado para el fututo del Notariado como el actual.
Por todo ello, y por ser consecuentes con un mínimo de respeto al principio de representatividad, todos los Colegios Notariales deberían convocar previamente Junta General Extraordinaria en la que se concreten las personas a las que se apoya, el programa de las mismas y las razones que esgrimen para su elección. De esta forma cada Colegio tendría un mandato imperativo en la persona de su Decano, respecto a la postura a seguir por éste en la constitución del Consejo General. Es la única forma de corregir mínimamente el lamentable sistema de representación indirecta consagrado, de manera incomprensible y antidemocrática, por el nuevo Reglamento Notarial.
Un fuerte abrazo a todos desde la más absoluta consternación con el estado actual de cosas en nuestro Cuerpo.
Luis Marín Sicilia
Notario de Sevilla

 

   
 


 
 
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