Libre Asociación de Notarios Joaquín Costa
Potenciando la
Seguridad Jurídica
 
d.
CARTA A LOS ASOCIADOS < COMUNICADOS | www.joaquincosta.com
 
 
   
 

 PRIMERAS REACCIONES [12 de diciembre de 2008]

 

Por su indudable interés en estos momentos, publicamos la propuesta de Futuro Notarial para superar la inaceptable situación de exclusión y enfrentamiento creada por la carta de los once Decanos electos que puede verse en esta página bajo el título "Desilusión". Asimismo publicamos las respuestas que algunos compañeros han difundido a la citada carta.

Propuesta de Futuro Notarial:

¿QUIÉN NO QUIERE LA UNIDAD DEL NOTARIADO?
El comunicado remitido a todos los notarios de España por once de los diecisiete Decanos electos en los últimos comicios constituye un grave e inexplicable error cometido en unos momentos en los que el objetivo común debía ser la unidad del Notariado para hacer frente a los grandes retos que el notariado tiene que encarar próximamente y, en especial, la anunciada 'Hoja de Ruta' en la que, presuntamente, se van revisar las bases de nuestro sistema de seguridad jurídica preventiva.
La decisión se ha tomado con exclusión absoluta de los Colegios de Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla-León, Cataluña, La Rioja y Madrid, cuyos Decanos electos se han enterado del comunicado por el mismo envío masivo del que hemos sido destinatarios todos los notarios y sin que haya habido ningún contacto previo con ellos, hecho este último que, al parecer, ignoraban la mayoría de los firmantes del documento.
Dejar fuera de los órganos de gobierno del Notariado a los dos colegios con más peso político (Madrid y Cataluña) sin haber intentado contar con su participación debilitará enormemente la posición de nuestra corporación en unos momentos tan delicados como los que atravesamos y puede producir una quiebra irremediable en la pretendida unidad. Por si fuera poco se deja fuera del acuerdo a seis colegios que representan casi la mitad de los notarios en activo.
La propuesta que se ha conocido no es de unidad sino de división y, si prosperase, provocaría una fractura muy grave y difícil de soldar, pues escindiría al notariado prácticamente en dos mitades. Después de la última etapa que hay que superar, de desencuentros y enfrentamientos, el notariado no se puede permitir de ninguna manera seguir desangrándose cuatro años más por una herida que ahora no haría sino agrandarse.
Además la extemporaneidad de la declaración es evidente pues el sentido común y el reglamento de régimen interior del Consejo determinan que la elección de los cargos se producirá en la sesión constitutiva de este órgano y previa exposición del programa de actuación por los posibles candidatos; Concluir el escrito con el llamamiento a la unidad que contiene el último párrafo del comunicado es una auténtica burla al efectuarse en el mismo texto en que se prescinde de la mitad del colectivo dando un golpe de mano letal para el futuro del notariado.
Desde FUTURO NOTARIAL hacemos una llamada a la sensatez y a la unidad, especialmente en un momento crucial para la profesión como es el presente. Dadas las circunstancias y considerando la situación como de auténtica emergencia es imprescindible un gobierno de unidad que sólo puede lograrse, dada la situación creada por el comunicado, con la aplicación de criterios objetivos. Por ello proponemos que el Consejo General del Notariado esté gobernado por los cuatro mayores colegios y por el más reducido en número de colegiados, en este último caso para que esté presente la voz de los colegios de menores dimensiones.
De esta forma estaría presidido por el Colegio con mayor número de colegiados (Cataluña, 557 notarios), ostentando la vicepresidencia el segundo colegio más numeroso (Andalucía, 551), formando parte de la comisión permanente, además, los otros tres (Madrid, 382 , Valencia, 382 y La Rioja, 26).
Constituido así el Consejo estará garantizada la presencia de la mayoría del Notariado en su órgano más importante y las resoluciones serán fruto del debate siempre enriquecedor.
Es el momento de demostrar quién está por la unidad y quien no.

Carta de José María Madridejos:

Javier:
Puesto que te has dirigido a mí de forma personal y directa, me parecería grosero e injusto dejar de contestar en la misma forma a tu mensaje para hacerte saber mi divergencia con tu punto de vista.
Todos sabemos que desgraciadamente el sistema representativo del notariado no es totalmente democrático por que no se basa en el sufragio directo y así lo habéis querido los que habéis sido responsables de la nueva redacción del reglamento.
Precisamente por esa deficiencia es especialmente importante el respeto a las formas y procedimientos que se deben seguir en el órgano de representación del notariado.
El hecho de que, resucitando el "espíritu del Santo Mauro", os hayáis vuelto a reunir una parte de los decanos, eso sí mayoritaria, para adoptar decisiones transcendentales sin dar no ya voto si no ni siquiera voz a representantes de un sector importantísimo del notariado hace que vuestro "proyecto" nazca con un carácter excluyente que en mi opinión hace que nazca muerto y abocado al fracaso.
La difusión a través del correo electrónico que en esta ocasión le has dado a vuestra actuación no anula el carácter secreto y excluyente con el que se ha adoptado, si no que consigue su verdadero objetivo: herir y hacer sentirse arrinconados a los decanos a los que se ha excluido de participar o de dar su opinión y por ende, al menos en mi caso, a la parte del notariado a la que representan. No tengas ninguna duda de que como notario de Madrid me siento totalmente ninguneado y me consta que la misma sensación tienen demasiados compañeros. Creo que esto no es deseable para nadie.
Si no me equivoco, esta privación de voz y voto a una parte importantísima del notariado que va a seguir siendo el principio inspirador del núcleo mayoritario del consejo, no estaba recogida explícitamente en ninguno de vuestros programas electorales.
A esto hay que añadir el secretismo que caracteriza vuestra actuación, dando a entender que el futuro del notariado depende exclusivamente de un grupo de sabios iniciados de cuyos conocimientos y decisiones debemos quedar excluidos no sólo los notarios de a píe si no incluso los decanos que no han sido ungidos en ceremonia iniciática y jurado secreto y fidelidad perruna al "Sumo Sacerdote Secreto" y su "Proyecto Místico".
Lo siento mucho, pero todo esto, en los cruciales momentos en que vivimos me hace ser enormemente pesimista sobre el futuro del notariado.
Os pido por favor que reconsideréis vuestra actitud, informéis a vuestros compañeros en el Consejo y escuchéis lo que tienen que aportar, que creo que no es poco. Estoy seguro de que todos ellos actúan y trabajan exclusivamente por los intereses del notariado y no en contra de ellos y su bagaje humano, profesional e intelectual no es precisamente despreciable.
Por último, no deja de sorprenderme que ahora propongáis como presidente a Ojeda a quien sólo le quedan dos años para la jubilación, esto era precisamente uno de los argumentos que utilizasteis para justificar la exclusión de Aristónico. Puestos a ser transparentes podríais comunicarnos ya desde este momento quiénes van a ser el presidente y el vicepresidente dentro de dos años, seguro que eso también está decidido y no ha sido un argumento menor dentro de vuestras negociaciones, aunque creo que para el notariado hubiese sido más importante buscar el dotar al cargo de estabilidad.
No quiero acabar sin agradecerte públicamente el tiempo y el esfuerzo que tú y el resto de los decanos dedicáis al notariado y que sin duda sería más productivo si buscaseis el ir cerrando heridas y no el abrirlas, es mucho, muchísimo más lo que nos une que lo que nos separa, sed flexibles, los proyectos están para adaptarse a los momentos y a las personas y no a la inversa. Gracias por escucharme y un abrazo.
José María Madridejos
Notario de Madrid

Carta de Vicente de Prada:

Querido Javier:
Te contesto por este mismo medio y con los mismos destinatarios, a la carta que me has enviado anunciando la próxima constitución del Consejo (al fin y al cabo los sellos de estos correos electrónicos son gratis).
En primer lugar te diré que tu carta me desconcierta, ya que no acabo de entender el motivo por el que nos la remites. Entre las reformas introducidas en el Reglamento Notarial no está la que muchos esperábamos, una democratización real del cuerpo, que nos hubiera permitido tener algo que decir en la elección que nos anuncias. No tienes, por tanto, que hacer campaña con nosotros, ya que no somos ni vamos a ser tus electores. Y soy consciente de que lo que te digo a continuación poco puede hacer para cambiar el rumbo que parece que ya han tomado las cosas.
En cualquier caso, y por si acaso con la remisión de la carta lo que pretendes es abrir un debate en el que todos los notarios podamos intervenir desde nuestros despachos o casas, aprovechando las nuevas tecnologías, te daré mi opinión sobre lo que nos anuncias. (Opinión que pensaba que era mayoritaria, pero que, ante la mínima cantidad de compañeros que han contestado a tu misiva, creo que debe ser más bien minoritaria. Por cierto que, ya de paso, animo desde aquí a todos a que se manifiesten para no sentirme tan solo).
Antes de decir nada te ruego que me disculpes por el duro tono de la carta, pero creo que es importante que refleje mi estado de ánimo.
Tu carta me produce una gran preocupación. Dices que el nuevo Consejo "debería seguir profundizando en el reforzamiento de la función notarial como función pública al servicio de los ciudadanos y de las administraciones públicas, con la utilización decidida de las nuevas tecnologías, continuando la labor desarrollada por el ultimo Consejo, que compartimos y agradecemos." No puedo estar sino en completo desacuerdo con esa afirmación. Lo que debería hacer el Consejo es dar un giro radical en la forma de buscar esos objetivos.
En mis veintidós años de ejercicio como notario nunca he vivido una época más negativa para nuestros intereses corporativos que la que comprende los últimos cuatro años. Durante este periodo lo único que hemos hecho es recibir una bofetada tras otra, eso sí con la actitud muy cristiana de poner la otra mejilla. La función notarial no ha salido reforzada de estos cuatro últimos años, sino todo lo contrario: se aprecia en la administración un menosprecio de nuestra labor (no hay más que recordar las sucesivas rebajas arancelarias que han llegado incluso a la gratuidad de nuestra actuación [que a mí, personalmente, me resulta insultante]) y una paralela desconfianza (como se aprecia en las modificaciones, momentáneamente detenidas [aunque no precisamente por las gestiones del Consejo], que se iban a introducir en la facturación de nuestros servicios y en el sistema de impugnación) que igualmente raya en el insulto. Este clima no es sino responsabilidad del Consejo actual, que no ha sabido hacer ver a la administración la importancia que, estoy convencido, tiene nuestra labor (ya sea función o profesión).
El tema de las nuevas tecnologías merece tratamiento aparte. Te será difícil encontrar un notario más abierto a las nuevas tecnologías de lo que lo soy yo. Pero las novedades introducidas por éstas en nuestra función han sido un motivo de desazón, que me ha hecho maldecir a los causantes de tales desatinos.
No sé a quién, en el actual Consejo, se le ocurrió que la informática, en lugar de ser un instrumento de ayuda en mi trabajo, debía ser un instrumento de tortura.
Quién decidió que lo lógico no es que el programa y el ordenador se encarguen de coger los datos que ya he introducido en la escritura para pasarlos al índice, revisándolo la persona encargada de ello, sino que es mejor volver a meter los datos a mano dos o tres veces seguidas (renunciando a la base de datos de clientes que en mi programa de gestión me evita esos problemas).
Quien decidió que, para fastidiarme todavía más, debo contratar una conexión a Internet (mucho más cara que la que ya tenía) que, aunque se vende como otra cosa, va a la velocidad que teníamos en el despacho hace cuatro o cinco años, de manera que ahora me conecto a Internet más rápido en mi casa que en la notaría.
Quién decidió que no es mejor primero acabar un programa y luego empezar a usarlo, sino que lo bueno es ir dándose las bofetadas en su uso cotidiano y que luego colapsemos los teléfonos de ANCERT, para que allí nos contesten encogiéndose de hombros. Un programa que, por cierto, nos ha convertido a todos los notarios en lo peor que podía convertirnos: en mentirosos. Porque mientes tu, miento yo y mentirá cualquier compañero que diga que hace el cotejo de las fichas que exige el índice único.
Y esto, que puede sonarte a agua pasada, porque hablamos del índice único, se está repitiendo ahora cuando bajo la amenaza (igualmente paralizada de momento) de la famosa rebaja arancelaria, tenemos un programa para la presentación telemática incapaz de gestionar más de cinco presentaciones simultáneas. Y te digo esto con un cabreo fenomenal después de pasar el puente de la Constitución intentando enviar el asiento de presentación de una escritura dirigida a 85 Registros de la Propiedad, que tres días después sigue todavía coleando.
En resumen, creo que la actuación del Consejo en materia de nuevas tecnologías ha sido nefasta y, por supuesto, manifiestamente mejorable. Y te lo digo reconociendo la importancia que este campo puede adoptar en nuestra profesión.
Si toda esta gestión se hubiera desarrollado en un clima de buenas relaciones dentro del Consejo, por lo menos me hubiera quedado un hilo de esperanza, pensando que en el Consejo estabais preocupados por mis problemas y que trabajabais duramente para solucionarlos.
Sin embargo el clima existente en el Consejo se ha asemejado más al de un patio de colegio, en el que un(os) decano(s) se oponen sistemáticamente a todo lo que proponen los demás (y no entro a juzgar quién ha empezado o quién tiene o no tiene la razón). Donde unos decanos juegan a quitarle la silla al disidente (o incluso al que puede serlo y se presenta a las elecciones). Donde desaparece de un día para otro un decano de la página web del Consejo (con la estúpida excusa presentada de que al caducar su firma digital, se ha desvanecido su nombre de la página web). Donde unos decanos (sin duda por su superior categoría) se permiten negar a otros el derecho a examinar las cuentas del Consejo o las de ANCERT, con artimañas que no pueden calificarse sino como de primero de primaria. Donde un decano (precisamente el que ha organizado este disparate informático), en una carta que apareció fugazmente publicada en internet, se permite el lujo de insultar a otro decano, tratándole en un tono que seguramente no usaría con un empleado suyo. Y ello porque resulta que piensa de los índices algo muy parecido a lo que pienso yo mismo y muchos otros notarios de España. Carta por cierto en la que ese mismo decano se da el gusto de hablar de "la guarnición de Madrid" (de la que supongo que formaremos parte los notarios de ese Colegio).
Por todo lo anterior, coincido con otro compañero que ya ha contestado a tu carta, señalando que cualquier notario que haya formado parte de la Comisión Permanente debe estar claramente inhabilitado para formar parte de la cúpula del Consejo. Los actuales han demostrado su incapacidad para solucionar los problemas como adultos, quedando a la altura de colegiales. La continuidad en la línea iniciada por este Consejo no puede llevarnos sino a la ruina profesional
Todo lo anterior te lo digo, por supuesto, con todo el respeto que me merecéis personalmente (y muy particularmente tu mismo) y con el agradecimiento que creo que debemos teneros, por trabajar desinteresadamente para el notariado, sacando de ellos únicamente palos como este que te dirijo.
Dicho lo anterior, no puedo callarme el pensamiento que tengo para aquellos decanos que no han trabajado desinteresadamente, sino que han contado con una compensación. Ellos, en mi opinión, no se han ganado el sueldo que han cobrado.
Recibe un fuerte abrazo.
Vicente de Prada
Notario de Madrid

Carta de Alfredo Barrau:

Con profundo pesar leí ayer la carta remitida por Javier Guerrero. En mi modesta opinión, creo que la contestación de José María Moutas (al quién no tengo el gusto de conocer físicamente) es SUMAMENTE ACERTADA. Que el Colegio de Madrid y Barcelona, o Barcelona y Madrid, me da lo mismo, tengan un fuerte peso en el futuro Consejo, no solo entra dentro de la lógica práctica, sino que es consecuencia de la propia proporcionalidad democrática.
En todo lo demás, suscribo íntegramente la carta de nuestro compañero José María, y en verdad os ruego a todos los Decanos electos, una profunda reflexión. Incluso me atrevería a decir, una cierta dosis de humildad, para poder llegar a un acuerdo conjunto, que nos haga ver a todos los notarios, estemos donde estemos, con despachos grandes o pequeños, en ciudades o pueblos, un frente común y unido, donde cada uno aporte todas sus cualidades y capacidades, que hay muchas, y si fuera el caso que en la lucha se fracasase, al menos no nos quede el resentimiento de que la causa haya sido nuestra propia división interna. Y lo mismo opino respecto de nuestra relación con el cuerpo de Registradores, que no nos quepa duda alguna, el día que uno caiga, no pasará mucho tiempo sin que el otro vaya detrás.
Un fuerte abrazo a todos y feliz día.
Alfredo Barrau
Notario de Madrid

 

   
 

 
 
_1024x768 _Firefox _ Diseña/ *J