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  REFLEXIONES SOBRE LA ASOCIACIÓN Y EL NOTARIADO [29 Abr 2005]
 


REFLEXIONES PARA UNA REVATILIZACIÓN DE LA ASOCIACION

-I-

La Asociación Joaquín Costa nació hace ahora doce años como instrumento asociativo para afirmar y propagar la idea de que el Notariado es un agente reductor de procesos litigiosos y potenciador de paz social a través del ejercicio de una función pública bajo los criterios de calidad profesional y concurrencia alejada de todo enfoque mercantilista. Todo ello desde la legalidad, independencia e imparcialidad, y tratando de lograr el mayor equilibrio contractual mediante un asesoramiento especial a la parte que más lo necesite.

 

En el Manifiesto Fundacional se hacía hincapié en la necesidad de potenciar al máximo la raíz latina del Notariado español que combina de manera altamente eficaz para la seguridad jurídica la función autenticadora con la profesional de asesoramiento y control de la legalidad.

 

En cuanto al modo de actuación se proclamaba que, a través de la formación de opinión, ejercería el papel de conciencia crítica colectiva, hasta llegar a elaborar un borrador de Código Deontológico de la profesión y otro de Libro Blanco del Notariado español en el que se haría un estudio crítico de la política jurídica de la Institución y de la adecuación de su estructura a la función, promoviendo una relación de entendimiento y colaboración con la institución registral, que es el otro pilar sobre el que se asienta la seguridad jurídica preventiva.

El manifiesto declaraba también que la Asociación formaría libremente, extra sede de los Colegios, la opinión sobre la forma de hacer progresar en calidad y trascendencia la profesión notarial.

Y se añadía que nacía con vocación de temporalidad, pues se trataba de incardinar sus fines y sobre todo sus métodos en la propia estructura colegial.

 

-II-

 

Desde su creación hasta ahora, la Asociación ha estado activa, en lucha continua, enriqueciendo todos los frentes del Notariado, y también la sociedad civil.

Se han realizado estudios sobre las materias más acuciantes, sobre el problema de la macronotaría, la libertad de elección del Notario, la protección de los consumidores, la relación con los Registradores, la solidaridad notarial, la independencia y el despacho notarial como lugar normal de firma.

 

Se han hecho sentir en todos los foros notariales las opiniones y criterios perfilados en las Asambleas y Juntas Directivas de la Asociación. Y se han propagado entre todos los Notarios a través de circulares y publicaciones.

 

Finalmente algunos asociados han accedido a la estructura directiva del Notariado.

Se podría creer, pues, que la Asociación ha cumplido su finalidad, dada su vocación de temporalidad anunciada en el Manifiesto.

 

-III-

 

Pero las circunstancias actuales aconsejan, por el contrario, que la Asociación continúe, con más pujanza si cabe, al hacerse más necesaria una voz paralela, al calor de la sociedad civil, y distanciada de los círculos estrechos y más mediatizados de los órganos directivos del Notariado.

No se trata, ahora, de hacer llegar a la Dirección jerarquizada del Notariado la voz de la Asociación , se trata de algo más urgente y necesario: hacer llegar a los Poderes públicos su criterio sobre el servicio notarial y la estructura idónea para que cumpla su finalidad primordial, que es conseguir seguridad jurídica y mayor paz social. La Asociación , en base a su conocimiento de la realidad social y de la función pública notarial, pretende defender un esquema o sistema de organización que genere en el ciudadano la mayor dosis de confianza y tranquilidad, que son el objetivo de la seguridad preventiva y razón de ser la función notarial.

La urgencia y necesidad viene impuesta por las circunstancias actuales, que han puesto en crisis grave la función pública notarial. Crisis a la que el Cuerpo, adormecido o inseguro, no hace frente con la suficiente vigor. Por lo que la Asociación , ésta o cualquier otra, deberá denunciar los errores gubernamentales, exponer las vías de corrección, sin los condicionamientos, rigideces y temores a los que están sometidos los órganos de gobierno del Notariado, y servir de estímulo a éstos para que, sin miedo y con autoridad, tomen las medidas necesarias, dentro de su competencia, dirigidas a fortalecer la seguridad.

 

En efecto, existe hoy una crisis en el Notariado, que se refleja en una cada vez más extendida práctica que prescinde de la atención personalizada, del mínimo rigor no sólo en el control de legalidad, sino incluso en el de capacidad e identificación. Esta práctica degenerativa tiene como norte la obtención de la máxima ganancia mediante la acaparamiento del mayor número de documentos, y su origen en una moda que considera el servicio público notarial como un “operador económico” y bajo el prisma determinante del coste empresarial.

 

La Asociación , fiel a su ideario, con la independencia que la caracteriza, se ve en la obligación de denunciar el daño que a la seguridad jurídica se infiere cuando se aplican a la función notarial los esquemas y principios de la empresa y la ley del mercado, sin considerar sus efectos negativos ni la especial naturaleza de tal servicio. La Asociación tendrá también que analizar aquella distorsión conceptual y proponer las soluciones pertinentes.

 

La empresa se rige por el principio de las máximas ganancias , extensión ilimitada, y máxima rapidez en la prestación del servicio. Aplicado al servicio notarial provoca la tendencia a extender ilimitadamente el ejercicio de la fe pública en los despachos y a minimizar el servicio con el objeto de obtener mayores ganancias y hacerlo más rápido. Ello conduce a los siguientes resultados:

1) Disminución o pérdida de la atención personal en perjuicio, la mayoría de las veces, de la parte más necesitada de asesoramiento.

2) Deficiencia en el control de legalidad, y, lo que es más grave todavía, falta de rigor en el análisis de la capacidad y la identificación de los comparecientes.

3) Consecuentemente, mayor costo y menor agilidad (entendiendo por ésta no la rapidez sino la eficacia) dada la sistemática vuelta atrás de gran parte del trabajo notarial para corregir los defectos que se ponen de manifiesto a la hora de la inscripción. Y, lo que es más grave, la falta de calidad o validez, que conducirá al litigio en muchos casos a la larga.

4) Pérdida de independencia, al producirse de hecho una sumisión a los operadores económicos e intermediarios que canalizan el trabajo hacia las Notarías más “cómodas”, y que son los verdaderos beneficiarios, en muchos casos, de las reducciones arancelarias

Lo que distorsiona el buen funcionamiento del servicio público notarial, e impide a la postre que se realicen los fines del mismo, que como es sabido, son la seguridad jurídica y la confianza, a los que sólo se puede llegar por la vía del rigor y de la competencia, que no de la competitividad comercial.

Hay que denunciar pues esta política errónea y distorsionante desde la sociedad civil, y a la Asociación como parte de la misma, incumbe muy especialmente salir a la luz pública manifestando y denunciando lo que creemos perjudicial para la sociedad y el Notariado en cuanto servicio adecuado para la paz social.

Esta denuncia no puede limitarse hoy al ámbito interno del Notariado, tampoco al nacional, sino que ha de extenderse a otros foros jurídicos y sociales y al espacio europeo , pues no se trata de un problema que incumba sólo a España y a los Notarios, es un problema de seguridad jurídica y por tanto de realización democrática y de progreso.

-IV-

 

 

Por las causas ya expuestas, en este momento resulta urgente revitalizar la Asociación , ampliando su ámbito espacial y de actuación para, desde la independencia, crear opinión y defender las coordenadas sobre las que debe asentarse un buen servicio público notarial.

Estas bases o ejes de la función notarial son:

•  Disponibilidad personal anterior al otorgamiento (obtención y análisis de los antecedentes necesarios para lograr la plena seguridad) y asistencia personal en todo el proceso de autorización (lectura, explicación del contenido, aclaración de las palabras técnicas, etc.). La atención personal es fundamental incluso cuando se utilicen las modernas técnicas y la firma electrónica, si no se quiere caer en una robotización que conduzca a la deshumanización de las relaciones sociales.

 

•  Control riguroso de la identificación, capacidad y legalidad del contenido documental.

 

•  Eficiente realización del servicio. Que exige personal colaborador preparado y al día en las técnicas documentales, y organización adecuada, para prestar un servicio riguroso y seguro, sin demoras ni retrasos a que conducen los errores. Esta es la verdadera agilidad, la agilidad bien entendida.

 

•  Independencia en su actuación, para lo cual es preciso exigir que la función se realice a cubierto de presiones económicas o de otra índole, y en condiciones tales que se genere la apariencia de imparcialidad. La independencia favorece a todos, tanto a la parte débil que se ve amparada a la hora de poder tomar una decisión, como a los demás intervinientes, cuya posición tiene la fuerza que le da su posible defensa en un terreno neutral.

 

La Asociación entiende también que el servicio público notarial como eje de la seguridad jurídica preventiva debe contar con el apoyo de los Poderes públicos, los cuales lejos de abandonarlo al caos de la lucha interna por ganar clientela en un camino hacia el deterioro del servicio público, debe regular y fijar los límites, señalar las bases de coordinación con los Cuerpos afines y complementarios, sin la cual la plena seguridad no puede lograrse. En definitiva, determinar las coordenadas bajo las cuales haya de ejercerse.

El Estado no puede hacer dejación de su obligación de mejorar la seguridad jurídica. Por lo que debe emprender la realización de un proyecto de regulación que tenga en cuenta la verdadera finalidad de la función notarial, desde aquellas coordenadas enumeradas anteriormente, tratando de recuperar el buen servicio notarial, con arreglo a los criterios de calidad, independencia y asistencia personalizada.

Para lo cual es preciso abandonar la errónea visión economicista, que conduce como hemos visto al deterioro de la seguridad jurídica.

Para conseguir todo ello la Asociación pretende ser pionera y estar en la vanguardia de un movimiento que supere el actual retroceso, debido a tal enfoque, y consiga un servicio humanizado y eficaz, que constituya el pilar ejemplar de la seguridad preventiva, con el objetivo puesto en el progreso de la sociedad, atendiendo y dando cobertura a uno de los anhelos más preciados del hombre, cual es la realización de su proyecto vital sin los sobresaltos y angustia a que conduce la inseguridad.

 

Sevilla, a 11 de febrero de 2003

Victorio Magariños

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